Nos ubicamos en la época de 1950 en adelante, donde cabe
rescatar periodos de crisis y tensiones políticas entre superpotencias que
causaron la Guerra Fría y que, a partir de esto, se originaron movimientos
socialistas y comunistas alrededor del mundo, tomando una gran relevancia.
Durante periodos como este cabe rescatar el inicio de pensamiento filosóficos
antipolíticos y que criticaban de cierta manera a una sociedad dominada. Nace,
de acuerdo a esto, la literatura distópica, caracterizada por ser totalmente
opuesta a lo que llamamos “utópico”, que se refiere a un mundo ideal, una
sociedad casi perfecta y totalmente deseada casi surreal, mientras que los distópico,
termina siendo aquello que uno realmente no desea, una sociedad en ruinas,
donde uno no preferiría vivir o si quiera existir. He aquí donde el personaje
de George Orwell toma popularidad, como uno de sus máximos representantes y con
una de sus mas aclamadas producciones, titulada “1984”.
La obra narra la historia de Winston Smith, una persona
común que vive en Oceanía, un estado ficticio donde un partido político único
controla todo. Cada ciudadano es controlado por una telepantalla, aparato que
vigila cada uno de sus movimientos con sigilo, y así identificar algún acto
sospechoso que fuera considerado una revelación contra el Partido y su líder,
el Hermano Mayor, Winston se desempeña como trabajador en el Ministerio de la
Verdad y es miembro del partido exterior. Los ideales que él persigue tan
apasionadamente atentan contra la sociedad, y esto lo va llevando a
involucrarse con otras personas que, al igual que él, tienen un pensamiento más
liberal. Luego, nace un romance, hecho que es considerado un delito, que obliga
a Winston a esconderse, que desencadena una inminente persecución por parte del
gobierno y sus fuerzas de control, la Policía del Pensamiento. Es evidente también,
el planteamiento de un ideal marxista, un estado dividido en tres clases
sociales: El Consejo del Partido, que representa la clase alta, y el Partido
Exterior, representando a la clase media. Estos a su vez conforman el Partido
Único del “Socing” o Socialismo Inglés. Winston a la par con Julia,
dama con la cual mantiene una relación prohibida, descubren que existe algo que
el Partido no puede dominar y es la revolución del pensamiento, así como los
sentimientos que significan humanidad, cosa que al parecer ya no existía.
Finalmente, en
la lectura de la novela, creemos que el autor nos quiere demostrar que, detrás
de tanta falacia y autoritarismo, todavía existe una esperanza de libertad.
Terminando por comprender que una sociedad totalitaria, si así lo quiere, lo
puede devorar todo, y su población debe creer servilmente en un solo partido y
una sola ideología.
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